¿Sabemos que es seguro consumir cualquier alimento transgénico? ¿Permanecen  el ADN y las proteínas en el conducto gastro intestinal CGI de los mamíferos? Estas son algunas de las interrogantes que la ciencia aún no responde cabalmente. El capítulo 9 del libro Biosafety First, titulado “Ingeniería Genética y Omisión de Investigación sobre Efectos en  la Salud” se refiere a estos vacíos y lo que pasa con la ciencia hoy. 

 Los autores de este capítulo son Terje Traavik,  Departamento de Microbiología y Virología, Universidad de Tromso; Instituto Noruego de Ecología Genética (GENOK), Tromso, Noruega y  Jack Heinemann,  Escuela de Ciencias Biológicas, Universidad de Canterbury, Christchurch; INBI-Centro para la Investigación Integrada en Bioseguridad, Nueva Zelanda. La traducción es de Lucía Sepúlveda

En Biosafety First, Holistic Approaches to Risk and Uncertainty in Genetic Engineering and Genetically Modified Organisms, Third World Network 2009/Genok, 597 pages, Chapter 9.

 

Introducción

Algunas de las más importantes interrogantes científicas que tienen que ver con los efectos en la salud de la Ingeniería Genética (IG) y los organismos transgénicos (OGMs) surgieron veinte años atrás (1) La mayor parte de ellas aún no han sido respondidas o han recibido respuestas insatisfactorias.

Creemos, como dijeron Mayer y Stirling (2) que  “al fin, a menudo sucede que quienes escogen las preguntas determinan las respuestas”. ¿Van a pasar otros veinte años hasta que la sociedad se dé cuenta de la urgente necesidad de que haya financiamiento de los Estados para hacer una investigación de los riesgos y peligros que sea verdaderamente independiente?

Ha llegado el momento de hacer esa inversión, de manera que una nueva cultura científica cuyas hipótesis de trabajo se basan en el Principio de Precaución (PP) (3) pueda descubrir otras preguntas de seguridad posiblemente aún más importantes. En este trabajo nos limitaremos a la estimación de peligros en la salud relacionados con plantas transgénicas (PGMs) utilizadas como alimento o forraje, con algunas notas breves sobre IG en vacunas y también con las nuevas RNAi-y nanobiotecnologías. Nos concentramos en eso por problemas de espacio, y  no porque  dejemos de reconocer las inmensas e indirectas amenazas planteadas a la salud pública por los aspectos sociales, culturales, éticos y económicos, así como las complejas cuestiones derivadas de los entornos legales y regulatorios. En el contexto específico de la evaluación de alimento o forraje, “el peligro” puede ser definido como un agente biológico, químico o físico en el alimento o que tiene el estado de alimento, potencialmente apto para causar un efecto adverso en la salud. Los peligros hipotéticos de los alimentos transgénicos, aquellos peligros de los cuales estamos conscientes hasta ahora, se clasifican en unas pocas categorías amplias.

En primer lugar, están aquellos relacionados con la inclusión al azar y en forma inadecuada de los transgenes en el genoma de la planta que los recibe: la incertidumbre en relación a los efectos directos o indirectos de producto polipético del transgen, o la incertidumbre relacionada con los tipos de ADN y las circunstancias que promueven la permanencia y el implante en los órganos de ADN foráneo en los conductos gastro-intestinales de los mamíferos (4). En segundo lugar están aquellos que podrían venir de la producción objetiva de productos potenciales como alérgenos o poderosos farmoquímicos.

Muchas preocupaciones científicas han surgido en torno a la salud de las personas y animales. En las siguientes secciones discutiremos en detalle algunas de estas preocupaciones. Algunas de ellas han sido extensamente analizadas en muy recientes y excelentes  reseñas. (5).

Nuestro aporte está basado en la “Ecología Genética”, un nuevo campo científico interdisciplinario que se propone entregar conocimiento holístico basado en el Principio Precautorio. (6).

Algunas de estas preocupaciones que nos conciernen también van a ser relevantes para las evaluaciones de riesgo ambiental de OVMs debido al hecho de que los procesos analizados pueden tener lugar en todo un ecosistema, así como en los ecosistemas a la escala del ser humano.

 

I.- ¿Sabemos que es seguro consumir cualquier alimento transgénico?

 

 

Para una materia compuesta como el alimento/forraje, los enfoques reduccionistas que prueban componentes aislados in vitro son altamente insatisfactorios y no pueden clarificar importantes temas de seguridad. A pesar que son obviamente necesarios, hay pocos estudios publicados en revistas que sean sometidos a revisión de sus pares científicos y estén diseñados para investigar los efectos putativos de los ácidos nucleicos de la Ingeniería Genética (en adelante IG) o del alimento y forraje en consumidores potenciales ya sea humanos o animales (7). Ha surgido un consenso de que los efectos observados en algunos estudios publicados (8) deben tener un seguimiento de tipo experimental. Pero hasta ahora esto no se ha hecho.

 

La mayor parte de los estudios en forraje que se han hecho hasta ahora han sido diseñados exclusivamente para revelar diferencias entre la cría de animales domésticos GMs y sus contrapartes no  modificadas. Los estudios diseñados para revelar efectos fisiológicos o patológicos son extremadamente pocos y ellos muestran una tendencia completamente preocupante (9). Los estudios realizadas por los industriales no encuentran problemas, mientras que los estudios de grupos de investigadores independientes a menudo revelan efectos que deberían haber ameritado inmediato seguimiento, confirmación y ampliación. No se han realizado estos estudios de seguimiento. Las razones de que ello no ocurra se resumen en dos factores: La falta de fondos para investigación independiente y la renuencia de los productores a entregar materiales transgénicos para ser analizados (10).

 

II ¿Podemos confiar en las secuencias de ADN transgénico proporcionadas por los productores de alimentos y forraje transgénicos?

 

Si las secuencias de ADN transgénico proporcionadas en las notificaciones son diferentes de las secuencias insertadas que se han encontrado en las plantas transgénicas, la evaluación de riesgo hecha con anterioridad a la aprobación de estos productos para ser liberados al mercado no cubre necesariamente los riesgos potenciales asociados a las plantas transgénicas.

 

Los eventos transgénicos que han sido estudiados más a fondo son:

 

Maíz transgénico Bt Mon810

Bt- y maíz transgénico – glufosinato Bt176

Maíz transgénico glifosato GA21

maíz transgénico – glufosinato T25 (Liberty Link)

Soya transgénica-glifosato GTS 40-3-2

 

En estudios independientes que se han realizado, se ha revelado que incluso entre las plantas transgénicas más extensamente estudiadas y más antiguamente comercializadas, se presentan reacomodaciones en la inserción de transgenes y el tipo de reacomodación es variable. Se han encontrado desapariciones ((Mon810, GA21, Bt176), recombinaciones (T25, GTS 40-3-

2, Bt176) repeticiones sucesivas o invertidas (T25, GA21, Bt176) así como fragmentos transgénicos reacomodados esparcidos a lo largo del genoma (Mon810) (11).

 

Las técnicas transgénicas de modificación son proclives a introducir esas reacomodaciones porque la transferencia de ADN exógeno en plantas genera una respuesta de “herida”, la cual activa las enzimas nucleasas y reparadoras de ADN. Esto puede ocasionar ya sea una degradación del ADN entrante o la inserción de copias reacondicionadas en la planta (12). Además, la naturaleza de los ADN generados y usados para hacer las plantas transgénicas puede influir las tendencias de reacondicionamiento de un evento transgénico dado. Algunos elementos genéticos de los productos generados pueden actuar como “hotspots” (puntos críticos) y favorecer recombinaciones en altas frecuencias (13).

 

 

Aunque tiempo atrás se presumía que la integración de construcciones transgénicas tenía lugar en ubicaciones al azar en el genoma de la planta receptora, ahora se ha hecho evidente que los sitios de integración a menudo se concentran o están cerca de elementos tales como los retrotransposones (T25, Mon810, GA21) y repiten secuencias (maíz Bt11) (14), y esto presenta riesgos adicionales. En primer término, al introducir un nuevo promotor o nuevos motivos controladores, o inserciones transgénicas cercanas o internas, esos elementos pueden causar que los  modelos de expresión de los genes de la planta presenten alteraciones espaciales y temporales. En tercer lugar, los retrotransposones defectuosos pueden comenzar a “saltar” a raíz de la influencia de los factores que están transactuando como resultado de la inserción (15). Todos estos eventos pueden tener efectos impredecibles en la estabilidad genética de largo plazo de los OVMs como también en su valor nutricional, su carácter alergénico y sus contenidos tóxicos. Estos procesos putativos constituyen áreas de investigación omitida en relación a los efectos en la salud de los transgénicos.

 

III ¿Permanecen  el ADN y las proteínas en el conducto gastro intestinal CGI de los mamíferos? 

Si el ADN y las proteínas de los OGMs persisten y se quedan en el CGI de los mamíferos, esto podría teóricamente, como se explicará más adelante, llevar en definitiva al desarrollo de enfermedades crónicas. El destino y las consecuencias de la persistencia del ADN y su permanencia, sin embargo, no han sido estudiados ampliamente y por ello representan otra área adicional de incertidumbre relacionada con los cultivos transgénicos.

 

Se ha sostenido habitualmente que el ADN y las proteínas son degradadas efectivamente en los CGI. Esto se había basado en presunciones que nunca han sido sistemáticamente examinadas (16). Un escaso número de publicaciones recientes ha demostrado que el ADN externo y también las proteínas pueden no degradarse, persistir en el CGI y más aún ser llevados desde los intestinos y transportados por la sangre a órganos internos en versiones biológicamente significativas (17). Estos hallazgos no deberían ser considerados una sorpresa, ya que artículos científicos desde los años 90’ (18) indicaron con fuerza que esta era un área de investigación omitida, como se afirmó en muchos informes (19).

Dicho en síntesis, hay evidencia de que fragmentos  relativamente largos de ADN sobreviven por períodos prolongados luego de la ingestión. El ADN puede ser detectado en las heces, en las paredes intestinales, en las células periféricas de los glóbulos blancos, el hígado, el bazo y el riñón y el ADN foráneo puede ser encontrado integrado en el genoma receptor. Cuando se alimenta a animales preñados con alimento transgénico, se puede rastrear fragmentos en pequeños cluster de células del feto y los recién nacidos. El estado del contenido del conducto gastrointestinal y la composición del forraje pueden tener influencia en la persistencia y salida. El complejo de ADN con proteínas u otras macromoléculas puede proteger contra la degradación.

 

Hasta ahora solo dos informes publicados han investigado el destino de ADN foráneo/transgénico en los seres humanos (20). Las consecuencias de la persistencia de ADN y la salida de este modo representan otra nueva área de investigación omitida. Al extrapolar los resultados de muchos experimentos en cultivos celulares de mamíferos y animales de laboratorio, se puede concebir que en algunos casos, la inserción de ADN ajeno puede  llevar a alteraciones en los patrones de mutilación y trascripción de la célula receptora del genoma, generando niveles impredecibles de niveles de expresión de genes y productos. Más todavía, aun pequeñas inserciones pueden ocasionar un llamado “proceso de desestabilización”, cuyo punto final puede ser células malignas cancerosas (21).

 

La nueva variante BSE de la epidemia Enfermedad de Creutzfeld-Jacob causada por proteínas  prion ilustró penosamente el fenómeno de la persistencia de la proteína, su trayecto y sus efectos biológicos. Dos publicaciones recientes indican que este fenómeno puede ser más común de lo que se había estimado hasta ahora (22). Un listado de enfermedades prion y una cantidad de otras enfermedades del sistema inmunológico y de tipo degenerativas, como la enfermedad de Alzheimer y la de Huntington, es resultado de “fibrillas amiloideas”. Estudios recientes indican que cualquier proteína puede adoptar una conformación conocida como “amiloidea” (23) si ha sido expuesta a determinadas condiciones ambientales apropiadas. Se desconoce si estas condiciones son más probables de darse cuando las proteínas están expresadas en especies diferentes y en muy diferentes concentraciones, como ocurre a menudo en los alimentos y forrajes transgénicos disponibles en el mercado.

 

Las consecuencias de la persistencia de la proteína y su trayecto variarán según la situación dada. En términos generales, hay una posibilidad de que moléculas tóxicas, inmunogénicas/alergénicas o carcinogénicas puedan abrirse camino hacia el organismo a través de las células de las paredes gastrointestinales. La persistencia de la Toxina BT Cry1Ab en las heces significa que hay un potencial para su expansión en los campos a través de la mano de obra. Los efectos ecológicos, por ejemplo en las larvas de los insectos y lombrices (24) son en este momento un tema de mera especulación.

 

IV ¿Han sido alterados de formas impredecible los contenidos de proteínas de un alimento transgénico?

Los transgenes o genes de una planta sobregulada pueden generar sustancias tóxicas, anti-nutrientes y se estima que también generar sustancias carcinogénicas o co-carcinogénicas. La concentración de una proteína transgénica dada puede variar según la ubicación (es) del genoma celular del huésped receptor de la construcción genéticamente modificada en su ADN, y también variar de acuerdo a factores ambientales que influyen en la actividad de los elementos regulatorios de los transgénicos, como por ejemplo el promotor 35SCaMV. Los efectos biológicos de una proteína transgénica dada, por ejemplo la toxina CrylAB BT o el inhibidor de la amilasa de los porotos, al ser expresado en arvejas (25) puede ser influido de forma impredecible por modificaciones post-translocación, por particiones alternativas (26), por codones iniciales alternativos para trascripción, y marcos de lectura híbridos provenientes de la integración del marco de lectura de un gen de una planta, y una formación compleja con proteínas endógenas de la planta.

La influencia de la inserción de ADN ajeno en los patrones endógenos de expresión genética puede variar de acuerdo a factores ambientales, al sitio (s) real de la inserción, a la cantidad y estabilidad de las inserciones, a los efectos de los promotores transgénicos, a los patrones de metilación de la inserción (es), y a  mutaciones posteriores en la codificación de proteína transgénica así como en las secuencias regulatorias. Incluso un solo cambio nucleótido puede afectar las propiedades de una proteína o puede crear un nuevo diseño de trascripción del factor de unión. Hace falta realizar estudios detallados de estos fenómenos y por ello aquí nos confrontamos con una nueva área de investigación omitida.

 

 

V ¿Podría causar alergia un alimento o un pienso (o forraje) transgénico?

Una de las mayores preocupaciones de salud relacionada con las plantas transgénicas es que el producto transgénico mismo, por ejemplo una toxina BT, que es la expresión alterada de los genes endógenos de una planta, o las reacciones químicas que ocurren durante la cocción de los nuevos alimentos, puede dar como resultado una exposición a sustancias alérgenas. La evaluación de riesgo de alérgenos a menudo se guía por el árbol de la alergenicidad (27). Estos “árboles” se basan en pruebas realizadas in Vitro que comparan un número limitado de estructuras de la proteína transgénica, generalmente sólo una, con alérgenos conocidos. Por eso, estas comparaciones confían en que la proteína separada para la prueba se parezca a todas las proteínas producidas  desde el mismo gen en la planta transgénica. Pero en realidad, esto es poco probable porque las pruebas de alergenicidad generalmente sólo se hacen con bacterias, y no en versiones transgénicas producidas por la proteína transgénica. Siempre tiene lugar la glicosilación en las plantas, pero no en las bacterias, de manera que esta forma de modificación post-traslación de la proteína transgénica y de las proteínas endógenas no podría ser testeada. Las características alérgenas de las proteínas y también su resistencia a la degradación en el organismo, pueden ser afectadas por la glicosilación. Otras modificaciones de la proteína también pueden darse, y esto se suma al carácter impredecible de los productos  transgénicos (28).  Otra interrogante importante relacionada con la alergenicidad  es si el seguimiento post venta puede entregar información útil sobre los alérgenos presentes en alimentos transgénicos. Esto no se va a dar, por muchas razones. (29).

 

El tratamiento de la alergia es sintomático, independientemente de su causa. El episodio de alergia a menudo es aislado y raramente se logra identificar al potencial alergeno.

No se registra el número de consultas médicas relacionadas con alergia. Incluso las visitas repetidas debidas a alergias bien conocidas no figuran en el registro de ningún sistema de seguimiento de salud pública. Por eso, durante el episodio Starlink de octubre del 2000, se demostró que era muy difícil evaluar a Starlink (que contiene la toxina BTCry9C) como un alérgeno humano (30). Una razón adicional para esto fue que los tests ELISA utilizados por la FDA que no encontraron anticuerpos anti-cry9c en los casos humanos bajo investigación, tenían dudas porque se habían utilizado antígenos bacteriales recombinantes en lugar de las versiones de maíz transgénico Cry9C a las que habían estado expuestas las personas.

Caso: toxinas BT en cultivos transgénicos Bt.

 

Es muy importante estar conscientes del hecho de que las toxinas BT expresadas en las plantas transgénicas nunca han sido analizadas con cuidado, y por tanto, se desconocen sus características y sus propiedades. Desde el punto de partida queda claro, sin embargo, que son muy diferentes de las protoxinas bacteriales Bacillus thuringiensis utilizadas  en la agricultura tradicional y orgánica y en forestería por decenios (31). La diferencia es evidente ya a nivel del gen, ya que las versiones encontradas en los organismos manipulados genéticamente están manipuladas para producir toxinas BT. Por extrapolación, estas tienen un número potencialmente no deseado de características biológicas que van desde la solubilidad de la proteína bajo condiciones naturales, y efectos en las células de insectos y mamíferos, hasta la persistencia y efectos en organismos no objetivo en el ambiente (32). Además, se desconocen las modificaciones post- Introducción

translocacionales que pueden influir en conformaciones, objetivos celulares y efectos biológicos de las toxinas vegetales BT de expresión transgénica y aquí una vez más identificamos un área de omisión de investigación.

Durante los últimos años muchas observaciones que pueden ser concebidas como “advertencias tempranas” de daño potencial y riesgos ambientales, han figurado en la literatura (33). La mayor parte de ellas, sin embargo, no han tenido un seguimiento en estudios posteriores.

 

Caso: Planta transgénica resistente al glifosato (Roundup Ready).

 

El glifosato mata las plantas inhibiendo la enzima 5-enolpyruvoyl-5-enolpyruvoyl-shikimate-3-phosphatesynthase (EPSPS) necesaria  para la producción de importantes aminoácidos. Algunos microorganismos tienen una versión de EPSPS que es resistente a la inhibición del glifosato. El transgen cp4 epsps, utilizado en cultivos transgénicos fue aislado de una cepa de Agrobacterium.

La idea por supuesto es el uso combinado de la planta transgénica y el herbicida. Estudios recientes indican que en algunos casos estos cultivos están asociados a un uso mayor de glifosato que en las contrapartes convencionales (34). Se ha desarrollado un número muy pequeño de estudios experimentales sobre los efectos en la salud o en el ambiente de estos cultivos o del herbicida involucrado.

Algunos de estos pueden ser considerados “advertencias tempranas” de riesgos potenciales para la salud y el ambiente y ellos deberían ser rápidamente continuados para confirmar y extender los hallazgos (35). En consecuencia, aquí hay un área más de omisión de investigación

 

VI ¿Está el CaMV 35S (promotor del pararetrovirus) inactivo en las células de los mamíferos?

El virus mosaico de la coliflor CaMV  es un ADN que contiene el pararetrovirus replicado por medio de trascripción reversa (Poogin et al, 2001). Uno de los promotores virales, llamado 35S, es un fuerte promotor general de la planta. Se ha utilizado para asegurar la expresión de los transgenes en la mayor parte de los cultivos transgénicos comercializados hasta ahora.

 

Los proponentes de la industria han alegado incondicionalmente que el 35S es un promotor vegetal exclusivo y por tanto no puede ni siquiera teóricamente, representar un peligro para la seguridad alimentaria o del forraje (36).

 

Además de los estudios sobre levadura (37) y en Schizosaccharomyces pombe38, se han publicado investigaciones indicando que el promotor 35SCaMV podría tener un potencial para activación trascripcional en el sistema de los mamíferos (39). Y la prueba final ha estado disponible en los últimos dos años. En primer término la actividad promotora de 35S se demostró en cultivos de células fibroblásticas (40), luego en células de hámster (41) y más recientemente uno de nosotros(TT) ha demostrado actividad promotora 35S importante en cultivos de células humanas similares a entericitos (42) Esas células revisten la superficie de los intestinos humanos. Sin embargo no hay estudios publicados que hayan investigado la actividad de  CAMV35S en vivo, y aquí de nuevo hay un área obvia de investigación omitida.

 

VII ¿Podría generar riesgos para la salud el uso de genes marcadores de la resistencia a antibióticos?

El antibiótico kanamicina se usa extensamente en cultivos transgénicos como un marcador selectivo, inter alia en semilla de colza transgénica en eventos como MS1Bn x RF1Bn y Topas19/2.  Un marcador selectivo es un gen inserto en una célula u organismo que permite que el órgano manipulado se amplifique selectivamente y al mismo tiempo elimine los organismos no modificados. En los cultivos transgénicos, los marcadores selectivos se usan en laboratorio para identificar células o embriones que portan las modificaciones genéticas que el ingeniero genético desea comercializar. El gen de selección se usa una vez brevemente en laboratorio, pero de ahí en adelante el cultivo transgénico tiene el gen marcador no usado en todas y cada una de sus células.

 

Hay muchos mecanismos bien conocidos de una determinada forma de  resistencia cruzada a antibióticos  (43). La kanamicina forma parte de una familia de antibióticos aminoglicósidos. Hay aproximadamente 17 clases diferentes de enzimas modificadoras de aminoglicósidos. Algunas de estas inactivan hasta cuatro diferentes aminoglicósidos. Se descubrió que la resistencia cruzada entre kanamicina y otros aminoglicósidos, por ejemplo la gentamicina y la bramicina presentan grandes variaciones entre separaciones (44). Todos los antibióticos mencionados se usan para tratar enfermedades del ser humano. A pesar de la creencia de muchos ingenieros genéticos de que la kanamicina no se emplea ya por la medicina, hay evidencia de que este antibiótico se usa en muchas aplicaciones (45).

 

Observaciones a modo de conclusión: ¿Hacia dónde vamos?

 

Hemos analizado en cierto detalle un puñado de preguntas escogidas, seleccionadas, que tienen relación la primera generación de organismos transgénicos. Hay muchas más preguntas sobre el riesgo. Entre ellas están el tema de la Contaminación Horizontal de Genes (HGT) (46), la existencia de la nueva generación de organismos transgénicos orientados a  los fármacos y a fines industriales (47); hay preguntas de seguridad relacionadas con las vacunas transgénicas (48), los nuevos enfoques de la nanobiotecnología (49) y las aplicaciones de RNAs de doble filamento pequeño (que pueden generar RNAi) para muchos propósitos médicos (50). Más aun, hay preguntas que aún no nos formulamos, y tenemos el problema de desconocer si hay métodos disponibles y marcos regulatorios capaces de asumir y manejar los riesgos que se conciben una vez que estos riesgos se hagan realidad.

 

En publicaciones recientes se ha demostrado que los métodos que se usan actualmente para el muestreo y la detección pueden fracasar en la detección de transgénicos en los alimentos y piensos. (51). En otro artículo se demostró que los eventos de contaminación horizontal, que potencialmente conllevan muy serias consecuencias para la salud pública, no serían detectados a tiempo como para desarrollar acciones preventivas importantes (52). Y ya se ha mostrado que las técnicas de dsRNA no son tan “quirúrgicamente al callo” como se había indicado inicialmente (53). Por ello hay muchas cuestiones de riesgo importantes para las cuales no hay respuesta, que se agregan a una vasta área de investigación omitida, y esto se junta en el tiempo con una fuerte tendencia hacia el control de las instituciones de investigación pública por parte de las corporaciones transnacionales. (54).

 

Como ciudadanos y profesionales debemos unirnos para revertir la situación actual. Hay que convertir en un tema de debate político la necesidad de que haya fondos para investigación estatal e independiente. Contar con eso sería el remedio más importante para responder estas preguntas que en forma crónica han carecido de respuestas, así como  para enfrentar el control corporativo de la ciencia. Como conclusión, una vez más vamos a citar a Mayer y Stirling (55): “La decisión sobre las preguntas que hay que formularse y las comparaciones que se van a hacer tiene que ser un proceso inclusivo y no puede ser adoptada sólo por expertos”. Pero nos interrogamos una vez más, ¿en quién debería la sociedad confiar para encontrar las respuestas y la orientación, si llega un momento en que todos los investigadores y científicos van a estar trabajando directa o indirectamente para la industria de transgénicos?

 

******************************************************************************

 

 

Sobre el documento y sus autores

Hay muchas interrogantes científicas importantes y claves en relación con los efectos en la salud de la ingeniería genética y de los transgénicos. En este documento, los autores identifican algunos de los riesgos de salud estimados en relación a los cultivos transgénicos  utilizados como alimento o forraje. También identifican numerosas  áreas de omisión de investigación, que requieren investigación urgente. Su contribución se hace a partir de la “ecología genética”, un campo científico nuevo, transdisciplinario, que busca entregar conocimiento holístico basado en el Principio Precautorio.

 

Los autores

 

El doctor Terje Traavik es autor de más de 180 artículos científicos y capítulos de libros. Fue profesor de virología en la Universidad de Tromsö, Noruega entre 1983-2003. Traavik, que inicialmente fue un médico especializado en medicina viral y   molecular, se adentró posteriormente en la investigación del cáncer molecular y celular. En 1992 recibió el Premio por Excelencia en la Investigación del Cáncer, otorgado por la Fundación  Erna y Olav Acre. A comienzos de los 90 fue director del programa nacional de investigación “Efectos ambientales de la biotecnología”, que fue financiado por el Consejo de Investigación de Noruega. En 1997, él inició el Instituto de Ecología Genética de Noruega Genok,  del cual es Director científico, y desde 2003, también es profesor de ecología genética en la Universidad de Tromsö.

 

El doctor Jack Heinemann es actualmente profesor asociado en la Facultad de Ciencias Biológicas de la Universidad de Canterbury en Christchurch. Es director del Centro INBI para Investigación Integrada en Bioseguridad de Nueva Zelanda y profesor adjunto del  Instituto Noruego de Ecología Genética GENOK. Es miembro del Panel de expertos en Bioseguridad de la ONU para el Protocolo de Cartagena sobre Bioseguridad. El Dr. Heineman recibió la medalla de Investigación  de la Asociación de Científicos de Nueva Zelanda en 2002. Ha realizado numerosas publicaciones acerca de contaminación horizontal de genes y bioseguridad, como también sobre campos relacionados con genética de las bacterias y biología molecular.

 

 

Notas

 

1 Ver por ejemplo: Freese, W. y Schubert, D. (2004). Regulación de pruebas de seguridad de ADN de alimentos transgénicos. Biotechnology ADN Genetic Engineering Reviews 21: 299-324, o Pusztai, A. (2002). ¿Puede la ciencia darnos las herramientas para reconocer posibles riesgos para la salud humana derivados de los alimentos transgénicos? Nutrition ADN Health 16: 73-84.

 

2 Mayer, S. y Stirling, A. (2004).¿Son buenos o malos los cultivos transgénicos? EMBO Reports 5: 1021-1024.

 

3 Myhr, A.I. y Traavik, T. (2002). El principio precautorio: la incertidumbre científica y la investigación omitida en el contexto del uso y liberación de transgénicos.  Journal of Agricultural ADN Environmental Ethics 15: 73-86.

 

4 Una reseña reciente y autorizada: ver la realizada por The Royal Society of Canada (2001). Canada Elementos de Precaución: Recomendaciones para la regulación de la biotecnología alimentaria en Canadá. Informe de un panel de expertos en el futuro de la biotecnología alimentaria preparado por la Royal Society de Canadá a pedido de las agencia canadienses Canadian Food Inspection Agency ADN Environment Canada. (ISBN 0-920064-71-x),

www.rsc.ca/foodbiotechnology/index/EN.html

 

5 Ver nota al pie 1, y por ejemplo  Pusztai, A., Bardocz S. ADN Ewen S.W.B. (2003). Alimentos transgénicos: efectos potenciales en la salud humana.  Pp. 347-371, in Food Safety: Contaminants ADN Toxins, editado por JPF D’Mello. CAB International.

 

6 Para mayor información: Ver los sitios del Instituto Noruego de Ecología Genética GENOK-Norwegian Institute of Gene Ecology, www.genok.org y del Centro para la Investigación Integrada en Bioseguridad,  INBI-Centre for Integrated Research in Biosafety, www.inbi.canterbury.ac.nz

 

7 Domingo, J.L. (2000). Riesgos de salud de los alimentos transgénicos. Muchas opiniones y pocos datos duros. Science 288: 1748-1749.

 

8 Por ejemplo, Fares y El-Sayed (1998). Delicados cambios estructurales en el ileon de ratas alimentadas con papas tratadas con endotoxinas y con papas transgénicas.  Natural Toxins 6(6): 219-233; Ewen ADN Pusztai (1999). Efectos de la dieta de papas transgénicas, con expresión de lectina Galanthus nivalis  en el intestino delgado de ratas.  The Lancet, Vol. 354, 16 October 1999.

 

9 Pryme, I.F. y Lembcke, R. (2003). Estudios en vivo sobre posibles consecuencias a la salud de alimentos y forraje  transgénicos, con especial atención a ingredientes formados por plantas transgénicas. Nutr Health 17(1): 1-8.

 

10 Para documentación y mayores datos: ver notas al pie 1,2 y las referencias allí citadas.

 

11 Hernandez et al. (2003). Un sistema PCR de detección cuantitativa específica en tiempo real para el evento MON810 de maíz YieldGuard basado en la secuencia de integración de 3‘ del transgen. Transgenic Research 12: 179-189; Holck et al. (2002). PCR de nuclease 5’ para el evento de detección cuantitativa de maíz MON810 MaisGard.    Eur Food Res Technol 214: 449-453; Collonnier et al. (2003). Caracterización de inserciones comerciales de transgénicos: ¿son materiales útiles para estudiar la fluidez del genoma? Windels et al. (2001). Caracterización de la inserción de la soja Roundup Ready. Eur Food Res Technol 213: 107-112; Rönning et al. (2003). PCR cuantitativo específico en tiempo real para la detección de maíz transgénico BT 11 (Zea Mays).  Eur Food Res Technol 216: 347-354.

 

12 Takano et al. (1997). Las estructuras de los sitios de integración en arroz transgénico. The Plant Journal 11(3): 353-361; Collonnier et al. (2003). Caracterización de los insertos comerciales de transgénicos: ¿son útiles para estudiar la fluidez del genoma? Además de los mecanismos celulares de control de la integración del transgen, los procedimientos de selección del material transgénico subsiguientes pueden agregar reorganizaciones del genoma que van aún más allá (Hernández et al. (2003). Un sistema de detección PCR cuantitativa específica en tiempo real para el evento MON 810 de maíz YieldGuard basado en la secuencia de 3’ de integración del transgen.  Transgenic Research 12: 179-189).

 

13 Eso pasa en el promotor 35SCaMV que está presente en la mayor parte de los cultivos transgénicos del mercado y también es el caso de Tiplasmid de Agrobacterium tumefasciens y del nos terminator.  (Kohli et al. (1999). La caracterización molecular de las readecuaciones plásmidas en transformación en su paso a arroz transgénico revela un punto crítico de recombinación en el promotor CaMV35S y confirma la predominancia de la recombinación mediada por la microhomología. The Plant Journal 17(6): 591-601; Collonnier et al. (2003). Caracterización de los insertos comerciales de transgénicos. ¿Es una fuente útil para el estudio de la fluidez del genoma? Los puntos críticos pueden desembocar en repeticiones en tándem de transgenes con secuencias de ADN de la planta interseptadas en un solo locus genético.

La presencia de varios insertos puede provenir de la multimerización del plásmido antes de la transformación o bien de inserciones múltiples.

 

14 Rönning et al. (2003). Detección PCR cuantitativa específica en tiempo real de evento maíz transgénico BT11 (Zea Mays). Eur Food Res Technol 216: 347-354.

 

15 Jank y Haslberger (2000). Inserciones de ADN recombinante en retrotransposones de plantas. Trends in Biotechnology 18: 326.

 

16 Palka-Santani et al. (2003). El conducto gastrointestinal como puerta de entrada de macromoléculas foráneas. Destino de ADN y proteínas: Mol Gen Genomics 270: 201-215.

 

17 Schubert et al. (1994). La ingesta de ADN (phage M13) foráneo  sobrevive transitoriamente en el conducto gastrointestinal y entra al torrente sanguíneo de las ratas.  Mol Gen Genet. 242(5): 495-504; Schubert et al. (1997). La ingesta de ADN por ratas llega a los leucocitos periféricos, al bazo y al hígado a través de la mucosa de la pared intestinal y puede ser unido de forma covalente al ADN del ratón. Proc Natl Acad Sci USA 94(3): 961-6; Schubert et al. (1998). Sobre el destino de ADN foráneo de ingesta oral en ratas: asociación cromosómica y transmisión vía placenta al feto. Mol Gen Genet. 259(6): 569-76; Hohlweg y Doerfler (2001). Sobre el destino de genes de plantas u otros genes foráneos en la ingesta de alimento o después de la inoculación intramuscular en ratas. Mol Genet Genomics 265: 225-233; Palka-Santani et al. (2003). El tracto gastrointestinal como puerta de entrada para macromoléculas foráneas: destino del ADN y las proteínas. Mol Gen Genomics 270: 201-215; Einspanier et al. (2001). El destino de plantas transgénicas de forraje en animales de granja, estudio de caso de colaboración en la investigación de ganado y pollos alimentados con material vegetal transgénico. Eur Food Res Technol 212: 129-134;

Klotz et al. (2002). Descomposición y posible transmisión de alimento transgénico en cerdos y pollos. Eur Food Res Technol 214: 271-275; Forsman et al. (2003). Recorrido de fragmentos amplificables de retrotransposones de ADN de los conductos gástricos humanos. Mol Gen Genomics 270: 362-368; Chen et al. (2004).. Transfección de gen Epom al epitelio intestinal en vivo mediada por la ingesta oral de nanopartículas de ADN-chitosan. World Journal of Gastroenterology 10(1): 112-116; Phipps et al. (2003). Detección de ADN endógeno y transgénico en fluidos del rumen, tubo duodenal, leche, sangre y heces de vacas lecheras. J Dairy Sci. 86(12): 4070-8.

 

18 Wolff et al. (1990). Transferencia directa de genes a músculos de ratón en vivo. Science 247: 1465; Jones et al. (1997). Ingesta oral de vacunas encapsuladas de poly(lactide-co-glycolido)   Behring Inst Mitt. Feb (98): 220-8.

 

19 Por ejemplo, varios artículos citados in Traavik, T. (1999). Un huérfano en la ciencia.  Research Report for ADN No. 1999-6, www.naturforvaltning.no/archive/attachments/01/05/Vacci006.pdf

 

20 Forsman et al. (2003). Recorrido de fragmentos amplificables de retrotransposones de ADN desde tracto alimentario humano. Mol Gen Genomics 270: 362-368; Netherwood et al. (2004). Evaluación de la sobrevivencia de ADN de planta transgénica en el conducto gastrointestinal humano. Nat Biotechnol 22(2): 204-209. En el primer estudio, se alimentó a voluntarios con carne de conejo. Las secuencias de retrotransposones (RERV-H) fueron detectadas en el torrente sanguíneo y en células periféricas de  glóbulos sanguíneos blancos por un importante período de tiempo posterior a la ingesta. En el estudio siguiente, a los voluntarios se les dio soja tolerante al glifosato (transgen epsps) contenida en hamburguesas y leche de soja. El ADN transgénico se detectó en los contenidos del intestino delgado y en bacterias. Los voluntarios eran pacientes de ilostomía, es decir personas que habían sufrido resección del ileon terminal y su digestión estaba desviada del cuerpo a través de un conducto hacia una bolsa de colocistomía.

 

21 E.g. Misteli, T. (2004). Posicionamiento espacial: una nueva dimensión de la función del genoma. Cell 119: 153-156; Deininger, P.L. et al. (2003). Evolución del genoma de los elementos móviles del ADN de los mamíferos. Curr Opin Genet Develop 13: 651-658; Costello, J.F. ADN Plass, C. (2001). Temas de metilación. J Med Genet 38: 285-303; Gatza, M.L. et al. (2005). Impacto de la transformación de virus en la mutagénesis celular, la estabilidad del genoma y la transformación celular.  Environmental ADN Molecular Mutagenesis 45(2-3): 304-325.

22 Lo primero (Palka-Santani et al. (2003). El tracto gastrointestinal como puerta de entrada para macromoléculas foráneas: destino del ADN y proteínas. Mol Gen Genomics 270: 201-215).  Con base en la alimentación de gluthathione- S-transferase a ratas, se demostró la existencia de proteína no descompuesta en los contenidos del estómago/intestino delgado y de cantidades de trazas de ADN en porciones del riñón, 30 minutos o más después de la ingesta. Es muy significativo que la incubación de ADN en los contenidos del estómago de ratas de control, tuvo como resultado una degradación más rápida que en los experimentos con alimentación.    El segundo estudio se hizo con ganado alimentado con maíz transgénico Bt176.    (Einspanier et al. (2001). El destino de forraje transgénico en animales de granja, un estudio de caso colaborativo que investiga el ADN de pollos alimentados con material transgénico. Eur Food Res Technol 212: 129-134). Se detectó proteína Cry1Ab en todos lados del tracto gastrointestinal, y el ADN también era detectable en las heces.

 

23 Se demostró en una serie de artículos recientes, por ejemplo de Bucciantini et al. (2004).. Los agregados de proteína amiloida prefibrilar comparten características comunes de citotoxicidad.  J. Biol Chem 279: 31374-31382; Kayed et al. (2003).. La estructura común de los oligomeros amiloides solubles implica mecanismos comunes de patogénesis. Science 300: 486-489.

 

24 Zwahlen et al. (2003). Efectos del maíz transgénico BT en la lombriz de tierra Lumbricus terrestris. Molecular Ecology 12: 1077-1086.

 

25 Prescott, V.E., Campbell, P.M., Moore, A., Mattes, J., Rothenberg, M.E., Foster, P.S., Higgins, T.J.V. y  Hogan, S.P. (2005). La expresión transgénica de inhibidores de la alfa amilasa del poroto en arvejas genera inmunogenicidad alterada en la estructura del ADN. J Agric Food Chem 53: 9023-9030.

 

26 Rang, A., Linke, B. ADN Jansen, B. (2005). Detección de variantes de RNA transcritas del transgen del poroto de soja Roundup Ready.  Eur Food Res Technol 220: 438-443.

 

27 Bernstein et al. (2003). Investigación de alergia a alimentos transgénicos con ADN de  laboratorio en Environ Health Perspect 111: 1114-1121.

 

28 Schubert, D. (2002). Una perspectiva diferente en alimentos transgénicos. Nat Biotechnol 20: 969; Presentaciones sobre Maíz A549 HighLysine LY038 http://www.inbi.canterbury.ac.nz/ly038.shtml

 

29 Bernstein et al. (2003). Investigación clínica de alergia a alimentos transgénicos con ADN de  laboratorio Environ Health Perspect 111: 1114-1121.

 

30 Bucchini, L. ADN Goldman, L.R. (2002). Maíz Starlink: análisis de riesgo. Environ Health Perspect 110: 5-13.

 

31 Stotzky, G. (2002). Liberación, persistencia y actividad biológica en el suelo del ADN de proteínas insecticidas de Bacillus thuringiensis. Pp. 187-222 in: Deborah K. Letourneau ADN Beth E. Burrows: Organismos transgénicos. Evaluación de los efectos en la salud y el ambiente. CRC Press LLC (ISBN 0-8493-0439-3).

 

32 Andow, D.A. (2002). Resistiendo la resistencia al maíz BT. Pp. 99-124 en: Deborah K. Letourneau y Beth E. Burrows: Organismos transgénicos. Evaluación de los efectos de los transgénicos en la salud humana. CRC Press LLC (ISBN 0-8493-0439-3).

 

33 Las células de mono inoculadas con ADN humano expuestas a toxinas BT desde el ambiente extra o intra celular mueren o se convierten en incapaces funcionalmente (Taybali y Seligy 2000). Análisis de la exposición de células humanas a insecticidas comerciales con Bacillus thuringiensis: Producción de efectos citolíticos de crecimiento externo de esporas similares a los de  Bacillus cereus. Environ Health Perspect online, 18August 2000; Tusda et al (2003). Actividad citotóxica de proteínas Cry de Bacillus thuringiensis en células de mamíferos transferidos con el gen receptor de Bómbix mori similar a la caderina (gusano de seda). Biiochem J369: 697-703; Namba et al (223=. La citotoxicidad de la cepa Subs..coreanensis A 1519 de Bacillus thuringiensis   contra la célula humana leucémica T. Biochimica et Biophysica Act 1622: 29-35). Las infecciones por influenza A en ratas mutaron de encuentros silenciosos a efectos letales al exponer a los animales a la toxina Bt (Hernandez et al 2000). La superinfección por Bacillus thuringiensis H34 o 3a3b puede llevar a la muerte a ratas infectadas con el virus de influenza A. FEMS Immunology and Med Microbiol 209: 177-181). Obreros agrícolas expuestos a esporas de BT desarrollaron anticuerpos IgG e IgE a la toxina Bt (Cry1Ab) (Taylor et al. 2001). ¿Serán alérgenos los alimentos transgénicos? Journal of Allergy and Clinical Immunology, May 2001, 765-771). Se descubrió que la toxina Bt Cry1Ac tiene efectos muy fuertes directos e indirectos en el sistema inmunológico de roedores (Vasquez et al (2000).  Caracterización de la respuesta inducida de la mucosa y el sistema inmune por la proteína Cry1Ac de Bacillus thuringiensis HD 73 en ratas. Brazilian Journal of Medical and Biological Research 33:147-155: Moreno-Fierros et al.(2000). Inmunización  intranasal, rectal e intraperitoneal con protoxina Cry1Ac de Bacillus thuringiensis induce una respuesta del sistema inmunológico de suero compartimentado a nivel intestinal, vaginal y pulmonar  en ratas Balb/c. Microbes and Infection 2:885-890; Moreno-Fierros et al.(2002). Ligera influencia de la etapa del ciclo estrous en la respuesta del anticuerpo específico sistémico y de la mucosa, inducida por inmunización vaginal e intraperitoneal con protoxina CryA1c de Bacillus thuringiensis en ratas. Elsevier Life Sciences 71: 2667-2680). Gusanos expuestos a toxinas BT Cry 1Ab sufren pérdida de peso (Zwahlen et al.(2003). Efectos de la polilla de maíz transgénico Bt en el gusano Lumbricus terrestres. Molecular Ecology 12: 1077-1086). El ganado alimentado con la variedad de maíz Bt176 mostró Cry1AB no degradado a través de todo el conducto gastrointestinal y la toxina intacta fue excretada en las heces (Einspanier et al. (2004). Rastreo de residuos de moléculas de alimento recombinante durante la digestión y rumen de diversidad de bacterias en ganado alimentado con maíz transgénico. Eur Food Res Technol 218:269-273). Cry1Ab es mucho más resistente a la degradación bajo condiciones de suelo que lo que se había pensado anteriormente (Zwahlen et al.(2003). Descomposición de la proteína Cry1Ab dentro del tejido de maíz transgénico Bacillus thuringiensis en el campo. Mol Ecol 12: 765-775). Se han identificado epitopes potencialmente  unidos-IgE  en dos toxinas Bt (Kleter y Peifnenburg (2002). El  examen de proteínas transgénicas expresadas en cultivos de alimentos transgénicos mostró presencia de secuencias cortas de amino acido idénticas a potenciales alérgenos de epitopes lineales de IgE-unidos. BMC Structural Biology 2:8), y debería agregarse que muchos epitopes unidos-IgE  están determinados no linealmente sino son de tipo conformacional. Finalmente, es preocupante que las toxinas Bt tienen características lectinas (Asao et al. (2001). La especificidad de la actividad de lectina de las proteínas de inclusión parasporal de Bacillus thuringiensis. J Basic Microbiol.41 (1): 3-6. Las  lectinas se caracterizan por encontrar receptores en las células de mamíferos. Esto puede llevar a efectos de internalización y efectos intracelulares de las toxinas. La exposición laboral a proteínas nuevas, y la sensibilización a potenciales alérgenos han sido poco estudiadas pero podrían tener una importancia significativa en la salud pública. Se ha probado que una cantidad sorprendente de alimentos transgénicos genera reacciones alérgicas por inhalación (Bernstein et al. (2003). Clinical and laboratory investigation of allergy to genetically modified fooods. Genetically Modified Foods, Investigación clínica y en laboratorio de la alergia a los alimentos transgénicos, Mini-Monograph, Volume 111, Nº8, June 2003). En esta relación los hallazgos de suero de anticuerpos IgG/IgE en extractos de esporas de B.thuringiensis (Bernstein et al. (1999). Se debería prestar más atención a las respuestas del sistema inmunológico en trabajadores agrícolas después de la exposición a plaguicidas con Bacillus thuringiensis. Environmental Health Perspectives 107 (7):575-582). La exposición por inhalación a toxinas Bt que contienen materiales con cultivos transgénicos puede tener lugar a través del polen en áreas rurales y también a través del polvo en los lugares de trabajo donde se manejan o procesan los alimentos.

 

34) Benbrook, C. Impactos de los cultivos transgénicos en el uso de plaguicidas en Estados Unidos: los primeros ocho años. Biotech InfoNet Papper Nº 6, Noviembre de 2003. www.biotech-info.net/technicalpaper6.html

 

35) Ratas alimentadas con soja transgénica mostraron cambios morfológicos importantes en sus células hepáticas (Malatesta et al. (2002).Análisis morfométrico e inmunocitoquímico ultraestructural de núcleos hepatocitos de ratas alimentadas con poroto de soja transgénica. Estructura Celular y Función 27: 173-180). La estadística sugirió que la ingesta de soja transgénica epsps estaba influyendo en las características nucleares de células hepáticas de ratas jóvenes y adultas, pero los mecanismos responsables de las alteraciones no pudieron ser identificados debido al diseño experimental de estos estudios. El tratamiento con glifosato (Roundup) forma parte integrada de la aplicación de la soja transgénica. Varias publicaciones recientes dan cuenta de efectos indeseados del glifosato en organismos acuáticos. (Solomon y Thompson (2003). Evaluación de riesgo ecológico para organismos acuáticos de usos de agua de superficie con glifosato. J Toxicol Environ Health B Crit Rev. 6(3): 289-324) y uso terrrestre . (Ono et al. (2002). Inhibición de Paracoccidioides brasiliensis por plaguicidas: ¿es esto una parte de la razón para la dificultad de separar este hongo del suelo? Med Mycol 40(5): 493-9; Blackburn y Boutin (2003). Efectos sutiles del uso de herbicidas en el contexto de cultivos transgénicos: Un estudio de caso con glifosato (Roundup). Organismos y ecosistemas en Ecotoxicol 12: 271-285). Estudios recientes en animales y cultivos celulares indican directamente efectos en seres humanos y roedores y peces. Ratas hembras preñadas alimentadas con glifosato mostraron aumento de la mortalidad fetal y malformaciones de la columna vertebral (Dallegrave et al. (2003).El potencial teratogénico del herbicida glifosato en ratas Wistar. Toxicology letters 142: 45-52). Nile Tilapia (Oreochromis niloticus) alimentada con concentraciones subletales de Roundup mostró varios cambios histopatológicos en diversos órganos (Jiraungkoorskul et al. (2003). Efectos bioquímicos e histopatológicos del herbicida glifosato en Nile Tilapia. Environ Toxicol 18(4): 260-7).Un estudio de los efectos de Roundup en las primeras divisiones celulares de erizos (Marc et al. (2002). El plaguicida Roundup provoca disfunción de la división celular al nivel de la activación de CDK1/Cyklin. Chem Res Toxicol 15: 326-331) lo cual es de especial interés para la salud humana. Los experimentos demostraron disfunciones de la división celular a nivel de la activación CDK1/Cyclin B. Tomando en cuenta la universalidad entre las especies del regulador celular CDK1/Cyclin B, estos resultados cuestionan la seguridad del glifosato y del Roundup para la salud humana. En otro estudio Axelrod et al. (2003), el efecto de exposición aguda a plaguicidas en células de neuroblastoma expuestas crónicamente a diazinona, en Toxicology 185: 67-78) se demostró un efecto negativo de glifosato, como también de otros plaguicidas organofosforados, en la diferenciación a nivel de nervio celular. Sorprendentemente, en las células humanas de placenta, Roundup es también más tóxico que su ingrediente activo. Los efectos de glifosato y Roundup fueron probados a concentraciones más bajas no tóxicas en aromatase, la enzima responsable por la síntesis de estrógeno. Richard, S. et al. (2005). Los efectos diferenciales de de glifosato y Roundup en células humanas de placenta. Environ. Health Perspect. 113: 716-720). El herbicida basado en glifosato genera disrupción de la actividad de la aromatase y de los niveles de mRNA e interactúa con el sitio activo de la enzima purificada, pero los efectos del glifosato son facilitados por la formulación de Roundup. Los autores concluyen que se pueden observar en los mamíferos los efectos endocrinos y tóxicos no sólo del glifosato sino del Roundup. Ellos sugieren que la presencia de coadyuvantes de Roundup fortalece la biodisponibilidad de glifosato y/o su bioacumulación.

 

36 E.g. Gasson, M. y Burke, D. (2001). Perspectivas científicas sobre  la regulación de la seguridad de alimentos transgénicos. Nat Rev Genet 2: 217-222.

 

37 Hirt, H. et al. (1990). Evolutionary conservation of transcriptional machinery between yeast ADN plants as shown by the efficient expression from the CaMV 35S promoter ADN 35S terminator. Conservación de la evolución del mecanismo de trascripción entre el ADN de plantas de levadura como queda demostrado por la eficiente expresión del promotor CaMV 35S y del terminator 35S. Curr Genet 17: 473-9.

 

38 Gmunder ADN Kohli (1989).. Eficiente expresión directa de los promotores de virus mosaico de la coliflor de un gen de resistencia bacterial G418 en Schizosaccharomyces pombe. Mol Gen Genet 220(1): 95-101; Probjecky et al. (1990). Expresión del gen beta-glucoronidasa bajo control del promotor CaMV35s en Schizosaccharomyces pombe. Mol Gen Genet 220(2): 314-6.

 

39

El promotor inicia trascripción en la  reticulocita lisata del conejo (Ryabova y Hohn (2000). El desvío del ribosoma en el líder 35SRNA del virus mosaico de la coliflor es un caso especial de reinicio de la translocación que ocurre en los sistemas vegetales y animales. Genes & Development 14: 817-829) ADN en oocitos de Xenopus (Ballas et al. (1989). El funcionamiento eficiente de los promotores vegetales y sitios Poly(A) en oocitos de Xenopus. Nucleic Acids Research 17(19): 7891-7903). En los últimos estudios se descubrió que los plásmidos generados por la expresión circular y superpuesta de 35SCaMV eran más activos que los de formas lineales. El genoma CaMV presenta parecidos estructurales y funcionales a los de Retroviridae y Hepadnaviridae de los mamíferos, que contienen el virus humano de la hepatitis B (HBV). Una secuencia 19 bp palindrómica, incluyendo la caja TATA del promotor 35S, puede actuar como un punto crítico recombinante en las plantas (Kohli et al. (1999). La caracterización molecular de los reajustes generados por la transformación de plásmidos en el arroz transgénico, revela un punto crítico de recombinación en el promotor CaMV35S  y confirma la predominancia de recombinación mediada por microhomología. Plant Journal 17(6): 591-601), y se desconoce si esto también ocurre en las células de los mamíferos. En un reciente artículo de análisis Ho et al. (2000). ¿Es peligroso el CaMV? Nat Biotechnol 18(4): 363) se presentó la hipótesis de que el promotor 35S CaMV de materiales vegetales transgénicos podría representar peligros para la salud de los consumidores humanos y animales. Contra esto se argumentó que los humanos y mamíferos han estado siempre expuestos a contaminación por este virus a través de partículas vegetales contaminadas. Esto es verdad, pero se olvida agregar que hay ejemplos documentados de especies animales que son resistentes  al contacto con virus pero al mismo tiempo son altamente susceptibles a la infección por ADN del mismo virus. Refs: Rekvig et al. (1992). Anticuerpos contra los ADN nativos eucarióticos, incluyendo los autólogos, se producen durante la infección por virus BK, pero no se generan después de la inmunización con ADN BK no infeccioso.  ScADN J Immunol 36(3): 487-95; Zhao et al. (1996). Infectología  de clones moleculares de virus tipo I de células humanas T de leucemia  ideales evaluadas a través de inoculación de ADN desnudo.  Procedures of National Academy of Sciences USA 93: 6653-6658; reviews: Traavik, T. (1999). Un huérfano en la ciencia. Research Report for DNA No. 1999-6; Ho et al. (2000). ¿Es peligroso el promotor CaMV? Nat Biotechnol 18(4): 363).

 

 

40 Vlasak, J., Smahel, M., Pavlik, A., Pavingerova, D., y Briza, J. (2003). Comparación de los promotores tempranos cercanos a hCMV  de CaMV 35S en células de ADN tanto de seres humanos como de  plantas.   J Biotechnol 103: 197-202.

 

41 Tepfer, M., Gaubert, S., Leroux-Coyau, M., Prince, S., y Houdebine, LM. (2004). Expresión transitoria en células mamíferas de transgenes transcritos del promotor de virus mosaico 35S de la coliflor. Environ Biosafety Res 3: 91-97.

 

42 Myhre, M.R., Fenton, K.A., Eggert, J., Nielsen, K.M. y Traavik, T. (2006). El promotor de virus CaMV35 S es activo en las células humanas de enterocito.  Eur Food Res Technol 222: 185–193.

 

43 Heinemann, J.A., Ankenbauer, R.G., ADN Amábile-Cuevas, C.F. (2000). ¿Mantienen los antibióticos la resistencia a antibióticos?Drug Discov Today 5: 195-204.

 

44 Se descubrió que la neomicina antibiótica aminoglicósida  tenía reacción cruzada con kanamicina B in la inhibición de RNA 16s ribosomal de RNaseP ribozima ribososomal y en la maduración de tRNA(Mikkelsen et al. (1999). Inhibición de RNase P RNA Proc Natl Acad Sci USA 96: 6155-6160).

 

45 La kanamicina se utiliza antes de proceder a realizar una endoscopia de colon y recto. (Ishikawa et al. (1999). Prevención de complicaciones infecciosas generadas después de tratamiento endoscópico de colon y recto.  J Infect Chemother 5: 86-90) y para tratar infecciones oculares (Hehl et al. (1999). Mejoramiento de la penetración de aminoglicosidos y florozuinolones en el humor acuso de pacientes por medio de lentes de contacto Acuvue. Eur J Clin Pharmacol. 55(4): 317-23). Se utiliza en tratamiento de emergencia de heridas traumáticas (Yelon et al. (1996). Eficacia de un antibiótico intraperitoneal para reducir la incidencia de infección en paciente de trauma: un estudio prospectivo al azar. J Am Coll Surg 182(6): 509-14), Y se ha descubierto que es efectivo contra E coli 0157 sin causar liberación de verotoxina. (Ito et al. (1997). Evaluación de los efectos de antibióticos utilizados para tratar gastroenteritis enterohemorrágica causada por Escherichia coli O157 sobre liberación extracelular de verotoxina.    Kansenshogaku Zasshi 71(2): 130-5).

 

46 Heinemann, J.A.y Billington, C. (2004). ¿Cómo surgen los genomas desde los genes? La contaminación horizontal de genes puede generar diferencias críticas entre las especies cuando esos genes empiezan a reproducirse verticalmente. ASM News 70: 464-471.

 

47 Twyman, R.M. et al. (2003). Farmocultivos moleculares en plantas: sistemas huéspedes y tecnología de expresión. Trends in Biotechnology 21: 570-578.

 

48 Traavik, T. (2002). Riesgos ambientales de vacunas transgénicas. En: DK Letourneau ADN BE Burrows (eds): Organismos transgénicos. Evaluación de efectos en la salud y el ambiente. CRC Books, La Boca, Florida (ISBN 0849304393).

 

49 Mazzola, L. (2003). La comercialización de la nanotecnología. Nat Biotechnol 21: 1137-1143; Colvin, V. L. (2003). El impacto potencial ambiental de nanomateriales genéticamente creados. Nat Biotechnol 21: 1166-1170.

 

50 Hannon, G.J. y Rossi, J.J. (2004). Revelación del potencial del  genoma humano con interferencia de RNA. Nature 431: 371-378.

 

51 Heinemann J.A., Sparrow A.D. y Traavik T. (2004).¿Se  justifica la confianza en el monitoreo de los alimentos transgénicos? Trend Biotechnol 22: 331-336.

 

52 Heinemann J.A. y Traavik, T. (2004). Problemas del monitoreo de la contaminación horizontal de genes en campos de experimentación de cultivos transgénicos. Nat Biotechnol 22: 331-336; Heinemann J.A. y Traavik T. (2004). Monitoreo de la contaminación genética horizontal. Respuesta. Nat Biotechnol 22: 1349-1350.

 

53 E.g. Jackson, A.L. et al. (2003). Perfil de la expresión revela regulación fuera del objetivo por RNAi. Nat Biotechnol 21: 635-637, y varios otros artículos recientes.

 

54 Mayer, S. y Stirling, A. (2004). ¿Son buenos o malos los cultivos transgénicos? EMBO Reports 5: 1021-1024; Martin, B. (1999), en Science ADN Technology Policy Year Book. Washington DC, USA: American Association for the Advancement of Science, www.aaas.org/spp/yearbook/chap15.htm; Graff GD et al. (2003). La estructura público-privada de la propiedad intelectual en los cultivos agrícolas biotecnológicos. Nat Biotechnol 21: 989-995; Heinemann, J.A.y Goven, J. El contexto social del descubrimiento de medicamentos y sus pruebas de seguridad. En Multiple Drug Resistant Bacteria (C.F. Amábile-Cuevas, ed., segunda edición). Horizon Scientific Press, en impresión.

 

55 Mayer, S ADN Stirling, A. (2004). ¿Son buenos o malos los cultivos transgénicos? EMBO Reports 5: 1021-1024.

 

 

Traducción del inglés de Lucía Sepúlveda R, RAP-Chile, junio 2007

 

 

 

 

Por Lucia

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *